
Luego de viajar en avion desde Vigo a Pamplona, pasando nuevamente por Madrid por solo una hora, llegamos a Pamplona.
Ahi nos esperaban Eugenia y Nacho. Que felicidad fue volver a verlos de nuevo. La ultima vez que los habia visto fue para su casamiento, asi que fue algo hermoso volver a estar con ellos.
Pamplona es una hermosa ciudad. El casco antiguo, muy famoso por las fiestas de San Fermin, es espectacular. Iglesias antiguas, las murallas, las calles angostas junto a una infinidad de bares, cafes y restaurantes. Juventud por todos lados, charlando, discutiendo sobre politica, dentro de los bares y afuera, en la calle, tomando una cerveza o lo que sea.
La ciudad, vayas por donde vayas, vibra todo el tiempo, tanto por los jovenes como por los carteles que piden la separacion del Pais Vasco de España.
Durante nuestra primera noche, lo unico que hicimos fue recorrer un poco la ciudad y sentarnos en un bar a ponernos al dia despues de tanto tiempo que no nos veiamos.
Al dia siguiente decimos ir a San Sebastian, la ciudad donde se realiza el festival de cine y que se encuentra a una hora de Pamplona.
Para ir hasta ahi alquilamos un auto. Bea tuvo que volver a recordar como era manejar un auto manual despues de siete años de manejar uno automatico.
Realmente, los paisajes de la ruta A 15 son impresionantes. Despues de una hora de viaje. Llegamos a San Sebastian. Una ciudad costera muy hermosa, ciudad que pudimos disfrutar a pesar de la fuerte lluvia que no paro durante todo el dia.
La vuelta a Pamplona fue de pelicula. Durante el trayecto de vuelta tuvimos que viajar mucho mas despacio debido a la gran cantidad de agua que caia y a la intensa niebla que habia, que apenas te dejaba ver a cinco metros. Bea, como gran conductora, la manejo increiblemente bien. Tanto Euge como yo estabamos un poco nerviosos, pero Bea, estaba re tranqui. Nacho? Durmio durante todo el viaje. Eso es confianza.
Al otro dia, volvimos de nuevo a visitar el casco antiguo, esta vez con mas tiempo y, si bien llovio durante varias horas, pudimos disfrutar mas la ciudad. Por la noche, cenamos junto a una amiga de Euge, Angela, la cual ya conociamos ya que ella es una estadounidense que esta estudiando en Pamplona y que un mes atras nos habia traido un regalo de parte de Eugenia.
Al dia siguiente, viajabamos en tren desde Pamplona a Madrid. La despedida fue triste. Si bien trataba de ocultarlo todo el tiempo, despedirse de una hermana que no sabes cuando la vas a volver es siempre doloroso, pero me lleve los mejores recuerdos de un viaje que estaba por terminar.
Durante el viaje de vuelta hacia Madrid, me dedique a sacar fotos a los paisajes que veia durante el trayecto.
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